Capítulo 5: Bombardeos en el camino a Granollers
Ya amaneciendo el día, otra vez andando. La misión no era otra que encontrarnos con los demás carros que habían salido antes. Yo no me acuerdo si llevaba puesto el pasamontañas que me compre para taparme del frío y de la herida.
Así que sin parar de andar, nos acercamos a Granollers y en el camino, gente que venía a la inversa que nosotros decían que en Granollers había muchos bombardeos. Hasta ahora no habíamos sentido ninguno. Y seguimos hacia el pueblo, cuando vi a mi izquierda bajo un puente, como cosas despeñadas, ropas, bultos, etc. y un caballo o mula como petrificado con la cabeza sangrando con un gesto de tristeza como queriendo decir ¿Qué habéis hecho conmigo? ¡Pobre animal!
Todo ello sin parar de andar hasta llegar al pueblo. Nada más llegar, toques de sirena. Ya nos habían dicho también que cuando había peligro de bombardeo sonaban las sirenas y cuando ya no lo había sonaban otra vez. Así que, a correr buscando un sitio donde refugiarnos. Encontramos un gran portal abierto, nos metimos dentro y se sentía una mujer rezar y al mismo tiempo que entráramos, no cesaba de decir: ¡Dios mío, Dios mío!
.png)


Comentarios
Publicar un comentario