Capítulo 2: La orden de marchar
Nada más despertarme, mi madre me dice que había venido mi tía Huertas a decirnos que las tropas fascistas estaban entrando por todos los pueblos y que sólo por tener diferentes ideas, o más bien por ser socialistas, teníamos que marchar hasta Barcelona, que allí se terminaría la guerra a favor de los republicanos, y que esa noche salían de la Plaza de la Vila cinco o seis carros y que hiciéramos algunos bultos y los lleváramos a donde estaban los carros.
Les hizo coger tanto miedo a mi hermana como a mi madre, que una vez hechos los íbamos llevando donde nos habían dicho. Aquello era un caos, carros, coches, camiones, y unos por aquí, otros por allá...que no sabíamos por donde ir. Nos dijeron donde estaban los carros y allí dejamos los bultos. No sabíamos en qué carro irían a parar. Eran carros de la Colectividad de Payeses, gobernados por la CNT-FAI.
Notas de la investigación
¹ El éxodo civil: El 24 y 25 de enero de 1939, Sant Feliu de Llobregat se convirtió en un embudo. La carretera nacional (la actual N-34) estaba saturada por miles de personas que venían del sur y del interior de Cataluña. La decisión de la familia de Salvador de llevarse los carros fue clave para su supervivencia posterior, aunque también supuso un reto logístico inmenso en una carretera colapsada. Más sobre "los caminos del exilio"
² La tía Huertas: Este nombre aparece como el nexo de unión familiar en los momentos de crisis. Es quien da el aviso, un recordatorio de cómo la información circulaba de boca en boca antes de que las comunicaciones oficiales se cortaran.

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