Capítulo 3: El caos en la Plaza de la Vila
Los carros estaban frente la puerta del Ayuntamiento y como he dicho antes, un caos, unos para aquí y otros para allá. En vista que mi padre no lo habíamos visto ni sabíamos donde estaba (A mi padre le costó mucho decidirse a venir pues estaba indispuesto y se sentía muy mal. Mi madre tuvo que hacerle hierbas, café, etc...) Así que en medio de tanto barullo nos dijeron que fuéramos a Casa Ricard a esperarlo. Era enfrente del Ayuntamiento a mano derecha hacia la Iglesia, que estaban las oficinas de la Colectividad y allí en la entrada nos esperamos todos menos mi padre.
Volvimos a casa a buscar unos pequeños bultos para llevarlos nosotros de la mano. Recuerdos, fotos, dinero que a mi hermano le debían de su paga de soldado por su muerte, un par de pasamontañas que había comprado en Casa Jorba dos o tres meses antes. Les dejamos las llaves a una vecina. De regreso donde estaban mi madre, mi hermana y sobrinos, también estaba mi tía Huertas y mi prima. Y mi padre sin aparecer... Mi padre había salido antes de casa a preparar junto con otros compañeros el carro que había de llevar los bultos y no sabíamos donde estaba. Le dije a mi madre, voy a ver si lo encuentro, mientras ellos se quedaban en la entrada de la Casa Ricard.Notas de la investigación
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