HILOS DE LA MEMORIA: Dos hermanos crean un espacio para que el silencio no borre su historia familiar, marcada por la Guerra Civil y el exilio. Su propósito es iluminar la memoria y tejerla junto a quienes también la buscan.
En este pueblo, antes habían llegado otros refugiados. Habían sido tantos que las autoridades del pueblo mandaron hacer una gran zanja de unos 3 metros de largo por 1,5 metros de ancho. De profundidad debía tener también sobre un metro y medio y allí íbamos todos a evacuar y hacer las necesidades. Nosotros a causa de la leche, los huevos, el bacalao y el agua de este pueblo que debía ser muy fuerte, todo era correr a evacuar con unas diarreas fortísimas. El dicho váter o la dicha zanja, la atravesaban un par de tablones donde poder agacharse. No había distinción. Estando los hombres en su faena, una mujer entró y dijo: Lo siento, pero no puedo aguantar más ! Las mujeres debían tener un sitio para ellas, supongo!
Qué casualidad que en este pueblo habían vivido mis padres antes de 1914 y me dijo mi madre que había venido a lavar la ropa en ese río. Después, en 1914 se vinieron a España, antes de empezar la primera guerra mundial en Francia. Nosotros, mis amigos del pueblo y yo que habíamos venido en los carros, aquella mañana nos dimos una vuelta por el pueblo. Qué maravilla ver los establecimientos rebosantes de alimentos y tener sus mercancías a la calle ! Frutas de todas clases. Era como volver a la vida!
Imagen de Le Boulou a comienzos del siglo XX (de aquí).
De vuelta al sitio donde estábamos alojados, nos dice mi madre que habían pregonado que aquella tarde nos teníamos que ir de allí. Antes habían pasado unas personas a darnos algo para el viaje, así que llegó la hora y a emprender la marcha. El caballo que teníamos en el río había desaparecido. En su lugar nos dejaron otro más débil y allí se quedó. Por el camino que íbamos andando, parecíamos una procesión de hombres, mujeres y niños. Bajaban por la montaña hacia la carretera donde pasábamos, una bandada de corderos que debían venir de la retirada de España y al entrar en suelo francés, el pastor o quien fuera los abandonó a su suerte. Al venir los corderos hacia nosotros, mi amigo y yo nos abalanzamos sobre uno. Era tan fuerte que al rescatarlo lo dejamos un poco cojo, pero siguió con nosotros con una cuerda o con el cinto de una correa. Conseguimos que nos siguiera.
Y seguimos andando. Mi padre, y el padre de mi amigo iban delante y nosotros por detrás. Llegados a un punto vemos a unos gendarmes que, mientras a los hombres les dejan seguir, a nosotros, mujeres y niños, no. Mi amigo, en un despiste de los gendarmes pudo colarse con el cordero y siguió el camino de nuestro padre, y a nosotros nos subieron en un coche y nos llevaron otra vez a Le Boulou! Qué desespero en la familia ! Mi padre fue a parar a un campo de concentración llamado Argelès-sur-Mer (lo supimos mucho más tarde). A nosotros nos dejaron en la estación de Le Boulou junto con otras familias para pasar la noche allí hasta el día siguiente, en que nos llevarían a nuestro refugio. Con un frío que pasamos aquella noche de espanto! Gracias a que algunos encendieron fogatas nos pudimos ir calentando hasta que llegó el amanecer del nuevo día. Nos subieron en un tren con destino a Montpellier. Nuestro primer refugio.
Imagen de Burdeos en los años 30-40 del siglo pasado (de aquí).
Siempre que íbamos a algún refugio, ya estaba habitado por otros refugiados. Llegamos a Montpellier y bajamos del tren en fila, como si fuéramos penados. Entramos por medio de la ciudad hasta la entrada del refugio. Era un portalón grande, con un largo pasillo de unos 100 metros de largo por unos 5 metros de ancho hasta nuestro alojamiento. Nos atendieron muy bien. Con atención, amabilidad y respeto. La comida, muy buena, aunque para mi gusto resultaba algo dulce. El dormir en literas, muy bien también. Estaba hecho como para atender a los de su propia nacionalidad. Allí nos juntamos muchos, los que entrábamos y los que ya había antes. No sé si estuvimos uno o dos días.
Notas de la investigación
Imágenes de Le Boulou a principios del siglo XX pueden verse aquí.
Sobre Argèles Sur-Mer hay muchísima información en Internet, por abreviar, vasmo a la wikipedia.
Sobre detalles en general de la Retirada, la distribución y organización de campos y la repatriación, ver aquí.
CASTELLANO Hay historias que no se eligen, sino que se heredan. Este blog nace de un compromiso familiar y de una necesidad de justicia histórica. Durante décadas, el exilio y la pérdida fueron silencios compartidos en muchas casas de Sant Feliu de Llobregat y de toda España. Hoy, nosotros decidimos romper ese silencio. Hilos de Memoria es un espacio dedicado a la recuperación de nuestra identidad colectiva a través de tres ejes: El testimonio de Salvador: Publicaremos por entregas el diario inédito de mi padre, Salvador, quien a sus 88 años, en 2011, relató su odisea desde la fábrica de Sant Feliu hasta los campos de refugiados en Francia. La búsqueda de los desaparecidos: Compartiremos los avances en la investigación sobre mi tío, cuyo rastro se perdió en el frente, ofreciendo recursos para otras familias en situaciones similares. Tecnología y Recuerdo: Exploraremos cómo las humanidades digitales y el desarrollo de nuevas herramientas pueden ayudarnos a ...
Voy a intentar resumir un poco la historia de Pedro (Perico) Bergoñón Valera, y lo que sabíamos por nuestro padre, que falleció en 2020. No era mucho, aparte de las fotos que conservaba mi padre, una viejas fotos , algunas un poco deterioradas, en blanco y negro o sepia, que mostraban a un niño, luego a un joven delgado pero fuerte, con las constitución propia de la mala alimentación de la época entre la clase trabajadora (una estatura menor de la promedio hoy en día, piernas más bien delgadas, poco corpulento), vestido de futbolista, en solitario, o con el resto del equipo de fútbol , presumiblemente del Santfeliuenc, para luego mostrar otras fotos, con el joven, un poco más mayor pero no mucho, vestido en uniforme de miliciano , posando en una calle del Sant Feliu de Llobregat de aquellos años 30. Perico, a la izquierda de la foto. Probablemente datada en 1922 ó 1923 (como veremos más adelante). Perico, también a la izquierda de la foto, probablemente de los primeros años 30. Pe...
Mi nombre es Salvador Bergoñón Valera . Nací en Sant Feliu de Llobregat el día 14 de Agosto de 1923. A mis 88 años, leyendo el libro de Jorge M. Reverte sobre la caída de Cataluña, y nombrando en él la retirada de tropas republicanas y de civiles, me vinieron las ganas de relatarlas y escribirlas, bien o mal, como las viví yo y mi familia. Por aquel entonces yo tenía unos 15 años y trabajaba en una fábrica de caretas antigás considerada como fábrica de material de guerra. Se hacían 3 turnos de 8 horas por la mañana, por la tarde y por la noche. Aquella semana me tocaba trabajar el turno de noche que era de las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana y ya, sobre las 5 de la mañana, más o menos, del día 22 de Enero de 1939 , al salir de una nave o sección, hacia otra nave al exterior de la misma empresa, se veían unos grandes resplandores y explosiones o cañonazos por la parte de las montañas de enfrente del pueblo por detrás del río Llobregat, llamadas San Antonio y Sa...
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