Capítulo 12: El refugio de Clermont L’Herault

Fueran los que fueran, llegó otro aviso para trasladarnos a otro campo. Ya formados como en la entrada al campo, nos llevaron otra vez por medio de la ciudad hasta llegar a la estación y de allí nos montaron en un tren hasta Clermont L´Herault, el que sería nuestro segundo refugio.

Imagen antigua de Clermont L'Herault. Hay más, aquí.

Bajamos del tren y acompañados siempre por gendarmes, nos condujeron por el centro de una alameda con árboles enormes que dejaban un largo paseo. Era como un descanso para niños y ancianos y tenía también algún campo de petanca. De allí me vino más tarde mi afición en España. Hasta aprendí una media canción en francés dedicada a este deporte. Un sitio ideal para descansar y distraerse.
Posible canción relacionada con la petanca de aquellos años, canta Fernandel.
En un lado estaba el paseo y en el centro pasaba un canal de unos 12 metros de ancho. En el centro de este canal, una acequia de unos 80 centímetros de ancho donde bajaba el agua, que debía servir para bajar todo lo sucio de las casas. Al otro extremo un paseo que servía para coches, carros y demás, muy bien hecho con árboles en su orilla. Ese verano, supongo que por la calor que hizo, hubo una plaga de cigarras enormes. Nunca había visto cómo eran. Un ruido ensordecedor. Muy parecidas a las moscas, pero grandes, que se establecieron en los árboles. Yo cogí alguna. No te hacían nada.
Salvador, muy probablemente, se refería a esta "Esplanade". Imagen y otras más, aquí.

Total, que desde un extremo al otro de la avenida habría unos 80 metros o más. Pues bien, fuimos bajando hasta el final donde a mano derecha, había un hospital y en el centro estaba la entrada del refugio. Era una entrada para camiones y al lado tenía una entrada para las personas. A su izquierda un jardín muy bien conservado y arreglado, que según decían era en honor y recuerdo de la guerra de 1914.
Foto tomada de aquí.
Como iba diciendo, ya llegando, a la entrada nos esperaba mucha gente para vernos llegar. Era un pueblo en el que vivía mucha gente española, de antes de nuestra guerra, e incluso de antes de la guerra de 1914. Daba la casualidad de que había gente de Lorca (Murcia) y algo de familia de mis padres, que al enterarse que estábamos allí, se interesaron para obtener permiso para llevarnos a su casa a pasar el día y de pasada a comer. Se enteraron porque uno de los que estaban al cuidado del refugio al hablar con mi madre, se los comunicó a ellos. No quiero pensar mal pero saber que había alguien en el refugio casi familia y no hacer nada, hubiera sido un feo muy grande. Nos invitaron una vez y nada más y ya no volvieron a preguntar nunca más por nosotros. Debía ser para ellos una bajeza.
Nuestro segundo refugio, como en los anteriores, no fuimos los primeros en estrenarlo. Había más gente y estaba todo acondicionado para dormir y hacer las necesidades más precisas, como por ejemplo una cabina hecha de madera donde habían hecho un váter, con puerta para no ser vistos por nadie y unos tablones para agacharte y hacer tus necesidades. Por debajo del váter, pasaba la acequia que habíamos visto en el paseo, que por medio de un pequeño túnel que atravesaba la carretera llegaba ya de paso al refugio para limpiar el váter y un lavadero que había a la entrada donde nos aseábamos y lavábamos la ropa.
Todo eso en un recinto de entrada de unos 30 metros de ancho por unos 50 metros de largo aproximadamente. También allí, al entrar a mano izquierda, había una puerta más pequeñas donde entraba la policía a su despacho para el cuidado y vigilancia del refugio. El despacho también lo hacía servir el que lo administraba. Aún me acuerdo de su nombre, Monsieur Montruge.
Más abajo, cerca de la puerta donde íbamos a dormir, la cocina. Muy espaciosa y limpia. El cocinero era de origen español y las sirvientas, francesas. La comida era muy buena comparada con la de Montpellier. Tenía aquel gusto español, gustoso, para repetir. El servicio también muy eficaz y servicial. Era de apreciar.
El espacio donde íbamos a dormir, era de unos 40 metros de ancho por unos 50 metros de largo y unos 10 ó 12 metros aproximadamente de algo. El alumbrado, normal. Y allí, en ese refugio pasamos unos dos meses, conviviendo unos con otros. Hasta había una familia gitana que no sé si ellos pasaron como exiliados.
Me cabe la duda si el "hospital" era el de más arriba o éste, por la descripción de Salvador, diría que era éste. Foto tomada de aquí.
En este pueblo había un alcalde muy bueno, que por cierto decían que era republicano. Tenía una colección de sellos de aquellos tiempos de más de 60 mil. Siempre nos hacía visitas porque además era médico, y siempre nos miraba las manos por si teníamos sarna.

Notas de la investigación

  • Sobre los campos de refugiados en l'Herault, ver aquí.
  • Sobre murcianos emigrados antes de la guerra y en la retirada que vivían por la zona hay registros, participando algunos de ellos en la Resistencia Francesa.

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