Capítulo 19: Dibujos, canciones y el río

Siempre admiraba a quien hacía algo que me gustaba. Mi compañero Ramón Aldomà, el de Cervera, tenía una gracia para dibujar y una imaginación para hacer dibujos de paisajes y aviones. Como a mí siempre me gustó el dibujo, se los copiaba, haciéndolos aún mejor. Una de las veces, uno de los gendarmes que vio mis dibujos se interesó por mí y siempre los apreció, por lo que me miraba con buenos ojos. Yo no dejaba de admirar a Ramón Aldomà, y él también me admiraba a mí porque cuando salíamos por la tarde a pasear por la carretera, me daba por cantar canciones españolas como Mi Jaca y Rocío. Con las castañuelas haciéndolas sonar, él se entusiasmaba y hacía pasos de pasodoble de un lado a otro de la carretera. ¡Parecía que la carretera fuera nuestra!.
Imaginémonos cómo iban bailando un pasodoble por en medio de la carretera

Lo pasábamos muy bien. Otros preferían bañarse en el río que pasaba con el agua helada que llevaba. Había una parte del río que se formaba como una cascada y si alguno se ponía debajo, nada más sentir el contacto salían corriendo tiritando, a secarse y tomar el sol. Otros preferían pasar al otro lado del río a extenderse por la hierba que había, como un francés que iba por allí con unas mujeres muy bien vestidas. Allí, jugando embelesado el francés, parecía que se le caía la baba y también se le caían algunas monedas. Al otro día, por casualidad cruzábamos el río y alguna encontrábamos. 


Notas de la investigación


Comentarios

Entradas populares de este blog

Bienvenidos a Hilos de Memoria | Benvinguts a Fils de Memòria

La piel de serpiente y el rastro de Perico

Capítulo 1: El resplandor en la montaña (22 de enero de 1939)