Del recuento de las ruinas al silencio: Fichas, cartas e hipótesis en el Ebro

1. El rastro de papel: Las últimas fichas de revista

En los archivos militares, la vida y la muerte de un soldado quedan congeladas en breves anotaciones burocráticas. Al examinar las fichas de revista de la 123.ª Brigada Mixta correspondientes a finales de agosto y principios de septiembre de 1938, encontramos el hito definitivo en la trayectoria de Perico.

En las listas de control de los últimos días de agosto, el sargento Pedro Bergoñón Valera figura formalmente anotado con la condición de herido en combate el 24 o 25 de agosto. Sin embargo, en algunas de las listas que se muestran no aparece.


Ficha de 25 de Agosto: no aparece.


Ficha de 28 de Agosto: aparece como herido.


Ficha de Septiembre: aparece como presente con una serie de códigos en su fila del listado.



Nuevas fichas de Septiembre: Aparece como herido.

Estas omisiones abre inmediatamente una serie de dolorosas hipótesis que la burocracia de guerra no aclara:

  • ¿Falleció en la misma posición o en el puesto de socorro del batallón? Si murió en el acto en las cotas de Corbera d'Ebre, ¿fue enterrado in situ o en alguna fosa adyacente por sus propios compañeros bajo el fuego enemigo?

  • ¿Fue evacuado a la red hospitalaria de retaguardia? Si sobrevivió a las primeras horas, fue trasladado a alguno de los hospitales de campaña del Ejército del Ebro (como los de la Cueva de Santa Llúcia en La Bisbal de Falset, Móra d'Ebre o los trenes sanitarios hacia Barcelona), donde pudo sucumbir a las heridas sin que el registro de su unidad llegara a actualizarse.

  • ¿Fue hecho prisionero? En medio del caótico baile de posiciones y el avance de las tropas franquistas, la posibilidad de ser capturado herido (y eventualmente "rematado") en el campo de batalla siempre estuvo sobre la mesa.

2. La búsqueda de los abuelos: "Se desconoce su paradero"

Mientras la burocracia militar amortajaba el nombre de Perico en el olvido, en Sant Feliu de Llobregat la angustia de la familia rozaba el límite. Ante la falta absoluta de correspondencia, mis abuelos acudieron a las autoridades locales y a la comisión del Ayuntamiento para instar una petición oficial de información sobre el paradero de su hijo.


Nota manuscrita en la que un -no identificado- amigo de la familia pide que a través del Ayuntamiento se solicite información al comisario de la unidad de Perico, si puede informar de su paradero pues no saben nada y están angustiados. Arxiu Comarcal del Baix Llobregat.


Aquí la petición oficial por parte del Ayuntamiento, fechada a 24 de Septiembre. Arxiu Comarcal del Baix Llobregat.


La respuesta oficial está fechada a 30 de Septiembre. Arxiu Comarcal del Baix Llobregat.


La carta que finalmente llegó a los abuelos. Arxiu Comarcal del Baix Llobregat.

Como puede verse, algo más de un mes después de aquellos fatídicos combates, llegó la tan ansiada —y a la vez devastadora— respuesta oficial. El documento confirmaba fríamente lo que las fichas de revista sugerían: que el sargento Pedro Bergoñón Valera había caído herido en el frente del Ebro entre el 24 y el 25 de agosto de 1938, añadiendo una frase lapidaria que perseguiría a la familia durante las siguientes décadas: «se desconoce su paradero posterior».

Aquella notificación no daba un cuerpo, no daba una tumba ni ofrecía un certificado de defunción, pero arrojaba una losa de incertidumbre que dejó a los abuelos atrapados en un luto suspendido.

3. La agonía de la 123.ª: Cifras de espanto y desesperación en el frente

Para entender la imposibilidad de rastrear a Perico, hay que asomarse al colapso absoluto de su unidad. El 5 de septiembre de 1938, el propio jefe de la 27.ª División, el comandante Marcelino Usatorre, redactaba un sobrecogedor informe manuscrito dirigido a José del Barrio y al mando político para dar cuenta del estado de sus unidades tras el zarpazo enemigo en Corbera d'Ebre.





Carta manuscrita de Marcelino Usatorre a José del Barrio, 5 de Septiembre de 1938. CRAI UB.

El documento es una radiografía del horror:

«El enemigo inició el combate a las 6 de la mañana con una preparación artillera que nos destruyó todas las alambradas, trincheras, refugios... Tiraban de 100 a 120 cañones de todos los calibres. [...] Para que te des una idea te envío unos números: Del 485 Bon. quedan: 1 comisario, 1 capitán, 3 tenientes, 2 sargentos, 1 cabo y 7 soldados».

Batallón tras batallón, el recuento constataba la sangría. En el 491.º Batallón (el de Perico), apenas sobrevivían 201 soldados y 30 sargentos de los más de 500 que lo integraban semanas atrás. Pero más allá de los números, Usatorre retrató el nivel de desesperación límite al que se llegó en las trincheras:

«Compañías enteras han quedado deshechas, suicidándose los oficiales y capitanes al tener que abandonar las posiciones. Hay batallones como el 487, machacado por la artillería y tanques, que se han suicidado los 4 capitanes. [...] Casos en que se ha quedado en las posiciones un solo hombre con una máquina y se ha mantenido hasta morir».

4. El "honor" frente a la sangre: La retórica de la cúpula

Frente a este cuadro de destrucción, desesperación y suicidios en la trinchera, la respuesta de la cúpula política y militar refleja la brutal brecha entre el sufrimiento del combatiente y la propaganda de guerra.

Al recibir la desgarradora carta de Usatorre, José del Barrio le contestó admitiendo su impresión por las cifras, pero anteponiendo el orgullo político al dolor humano:


Respuesta de José del Barrio a Marcelino Usatorre. Archivo del Barrio, CRAI, UB.

«Me alegra y me llena de satisfacción saber que la 27 se comporta tan bien como la mejor y a la vez me duele ver el estado en que ha quedado. Pese a todo reitero una vez más mi felicitación de camarada por vuestro bravo comportamiento».

En la misma línea, la nota oficial remitida a la división (firmada entre otros por Joan Comorera / C.E.H.I.) abundaba en proclamas sobre "l'heroic comportament", exaltando que supieran "mantenir en alt l'honor militar que conquistàreu" y felicitando a la unidad por "cobrir de glòria el XVIII Cos d'Exèrcit" antes de cerrar con un triunfal "Visca l'Exèrcit Popular!".


Respuesta de Joan Comorera (?), líder del PSUC. CRAI, UB.

Para los altos mandos y las consignas del Partido, lo que importaba era la épica abstracta del "honor" y la resistencia a ultranza. Para las familias como la de mis abuelos, la realidad era infinitamente más trágica y terrenal: un hijo de 20 años desvanecido en una fosa anónima o en un hospital bombardeadas, transformado por la burocracia en una escueta línea que decía "paradero desconocido".

Para saber más (Fuentes consultadas)

  • USATORRE, Marcelino. Carta manuscrita al mando político sobre el recuento de bajas de la 27.ª División (5 de septiembre de 1938).

  • DEL BARRIO, José. Carta de respuesta al comandante Usatorre (septiembre de 1938).

  • COMORERA, Joan / C.E.H.I. Nota oficial de felicitación a la 27.ª División (septiembre de 1938).

  • GARAI, Juan Antonio. Celestino Uriarte: Clandestinidad y resistencia comunista. Txalaparta.

  • CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA (CDMH). Fichas de revista y partes de bajas de la 123.ª Brigada Mixta, agosto-septiembre de 1938.

  • ARXIU COMARCAL DEL BAIX LLOBREGAT. Petición familiar y respuesta oficial sobre el sargento Pedro Bergoñón Valera, 1938.


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