El infierno de la Terra Alta: La 123.ª Brigada Mixta en la contraofensiva del Ebro (Agosto de 1938)

1. Contexto: Las grandes contraofensivas franquistas en agosto

Tras la espectacular sorpresa del 25 de julio de 1938, en la que el Ejército Popular de la República logró cruzar el río Ebro y avanzar hasta las puertas de Gandesa y Vilalba dels Arcs, la batalla cambió drásticamente de signo. Franco renunció a cualquier maniobra envolvente y decidió entablar una feroz guerra de desgaste, aprovechando la aplastante superioridad de su artillería y de la aviación legionaria italiana y alemana (la Legión Cóndor).

A lo largo de agosto de 1938, el mando franquista articuló sus principales arremetidas a través del Cuerpo de Ejército del Maestrazgo y del Cuerpo de Ejército Marroquí de Yagüe. Fue la época de las sangrientas primera y segunda contraofensivas enemigas, centradas en golpear la Bolsa de Vilalba dels Arcs y romper el cerrojo defensivo sobre las crestas rocosas de las sierras de Pàndols y Cavalls. El estío en la Terra Alta se convirtió en un verdadero infierno de fuego, polvo y sed, donde cotas estratégicas cambiaban de manos varias veces al día tras masivos bombardeos.

2. El despliegue de la 123.ª Brigada Mixta en las cotas clave

En este escenario de resistencia numantina entró en combate la 27.ª División de Marcelino Usatorre y José del Barrio. Tras permanecer unos días como reserva estratégica de maniobra en la orilla izquierda, la división cruzó el Ebro a principios de agosto por la presa de Flix para sostener los sectores más amenazados.

La 123.ª Brigada Mixta —al mando del mayor Celestino Uriarte y en cuyas filas servía el recién ascendido sargento Pedro Bergoñón Valera— fue lanzada a primera línea en la noche del 3 de agosto. Se desplegó en el castigado sector de Corbera d'Ebre, cubriendo de lleno la carretera en dirección a Gandesa y teniendo que aferrarse y fortificar a marchas forzadas en cotas decisivas como la Cota 442, la Cota 481 y la Sierra de Lavall.

Allí, los batallones de la brigada (como el 489.º, 490.º y el 491.º de Perico) no solo soportaron el abrasador sol estival sin apenas agua, sino el constante martilleo aéreo. La consigna transmitida a los cabos y sargentos era tajante: defender cada roquedal y cada trinchera a cualquier precio para evitar que las columnas enemigas rompieran el frente y alcanzaran el nudo logístico de Les Camposines.


El fracasado asalto sobre Gandesa, por el Coll de los Gironesos y el Puig de l'Aliga (cotas 396 y 481) por parte de la División 27, los días 16 y 17, días antes de que caiga herido Perico. Mapa procedente del libro de memorias de Lluís Randé.

3. Sangre en la trinchera: La caída de Perico

Hacia la última semana de agosto, la violencia de los combates alcanzó su punto de saturación. En apenas seis horas de bombardeo continuo, más de 300 piezas de artillería enemiga y la aviación desintegraron los parapetos en las estribaciones de la Sierra de Lavall y la Cota 442. Batallones enteros quedaron literalmente "enterrados" vivos bajo la piedra despedazada, sufriendo más del 50% de bajas en un solo embate.


Del 23 de agosto al 5 de septiembre de 1938, la División 27 salió de las faldas de la Sierra de Cavalls hacia las sierras del Norte de Corbera, entre Villalba dels Arcs y la Fatarella. En el mapa puede verse donde estaba la línea defensiva hasta el 3 de Septiembre y dónde, un día después. Perico, que, coomo veremos, cayó herido el 24 de Agosto, debió serlo en algún lugar cercano a la línea del 3, posiblemente en la zona de la cota de Mas d'en Grau (cota 441). Mapa procedente del libro de memorias de Lluís Randé.

Fue precisamente en medio de esta carnicería, en los últimos y agónicos días de agosto de 1938, donde la huella del sargento Perico se diluye en el humo del combate.

La evacuación de los heridos desde los puestos de socorro del batallón hacia los puestos de clasificación y los hospitales de campaña de retaguardia se realizaba bajo un verdadero caos: camillas cargadas a pie por barrancos batidos por la aviación, ambulancias que cruzaban de noche bajo fuego de metralla y una red médica desbordada por la avalancha ininterrumpida de bajas.


La primera foto corresponde a uno de los bombardeos sobre las zonas cercanas a Corbera, desde la perspectiva Sur-Norte (de donde venían los aviones, pueden verse las explosiones debajo. La segunda está orientada Norte-Sur y ya no se ven bombardeos pero sí grandes agujeros provocados por las bombas. Imágenes obtenidas de la colección de"la Trinxera".


4. El muro del silencio en la retaguardia

Mientras en las trincheras batidas de Corbera las unidades de la 27.ª División luchaban por no ser exterminadas, a decenas de kilómetros de distancia, en Sant Feliu de Llobregat, la familia llevaba semanas sin recibir ni una sola carta de Perico.

Pese a que la prensa republicana en Barcelona publicaba partes de guerra fuertemente filtrados por la censura oficial, a la retaguardia llegaban de forma inevitable los murmullos del desastre: la llegada ininterrumpida de trenes sanitarios abarrotados de mutilados, los nombres de los caídos que circulaban de boca en boca y la certeza de que el Ebro se estaba devorando a toda una generación.

Para mis abuelos, la falta de noticias se convirtió en un tormento insoportable. Sin saber qué había ocurrido realmente en las cotas de Corbera, tomaron la decisión de acudir a las instituciones locales a exigir respuestas. La sombra de la tragedia acababa de llamar a su puerta.

Para saber más (Fuentes consultadas)

  • GARAI, Juan Antonio. Celestino Uriarte: Clandestinidad y resistencia comunista. Txalaparta.

  • VIQUIPÈDIA / HISTORIOGRAFÍA BÉLICA. Batalla de l'Ebre y 123a Brigada Mixta (Exèrcit Popular de la República).

  • CENTRO DOCUMENTAL DE LA MEMORIA HISTÓRICA (CDMH). Fichas de revista y partes de bajas de la 123.ª Brigada Mixta (27.ª División), agosto de 1938.

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