Verano de 1937: Polvo, la "Carlos Marx" y el bautismo de fuego en Alcubierre
Introducción: Los nombres que el tiempo no borró
Mi padre recordó siempre dos nombres que su hermano mayor, Perico, repetía con insistencia en sus escasos permisos en Sant Feliu de Llobregat: Alcubierre y Gandesa. El segundo representaría, en 1938, el dramático final de su camino en la Batalla del Ebro. Pero el primero, Alcubierre, fue su puerta de entrada al infierno del frente.
Tras las brumas de mayo de 1937 en Barcelona, las fichas de revista del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca—que mi hermana localizó y recuperó en una labor de archivo impecable—nos ofrecen, al fin, certezas geográficas absolutas: junio de 1937 en Senés de Alcubierre y julio de 1937 en Torralba de Aragón. Ambas coordenadas apuntan a un mismo e implacable escenario: la Sierra de Alcubierre. Allí, la recién creada 123ª Brigada Mixta de la 27ª División iba a vivir sus semanas más determinantes.
Fichas de revista de junio de 1937, Perico aparece en la segunda hoja (CDMH Salamanca, fotos propias en 2024)
1. El nacimiento de la 123ª Brigada Mixta
En mayo de 1937, en el frente de Aragón, se oficializa la metamorfosis de las milicias. La antigua Columna Carlos Marx (de obediencia comunista, controlada por el PSUC y la UGT) se disuelve para dar paso a la 27ª División del Ejército Popular de la República, bajo el mando de José del Barrio.
El Primer Regimiento de la vieja columna miliciana se convirtió en la 123ª Brigada Mixta. Esta nueva estructura militarizada se organizó en cuatro batallones: el 489º, el 490º, el 491º y el 492º. Aunque Perico alcanzaría el grado de sargento de motorizados más adelante (en la primavera de 1938), en este verano de 1937 ya formaba parte de este engranaje que dejaba atrás el romanticismo de las milicias para someterse a la estricta disciplina del ejército regular.
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2. El infierno seco de los Monegros
Antes de los combates, el peor enemigo fue el propio entorno. El verano en la Sierra de Alcubierre es demoledor, con temperaturas que superan fácilmente los 40 grados en un paisaje de yesos, matorrales achaparrados y una aridez absoluta.
Los soldados debían sobrevivir en parapetos expuestos, racionando cada gota de agua calurosa subida a lomos de mulas desde la retaguardia, combatiendo las plagas de piojos, el polvo constante que lo cubría todo y la comida monótona del rancho. No es de extrañar que el nombre de "Alcubierre" quedase grabado con tanta fuerza en las conversaciones de Perico al volver a casa; aquel desierto de yeso fue su verdadera escuela de supervivencia.
Sugerencia de lectura: George Orwell
"El calor era sofocante, el agua casi inexistente y los piojos una constante..." Un breve extracto de Homenaje a Cataluña de George Orwell, quien combatió en ese mismo sector de Alcubierre apenas unos meses antes, ilustra a la perfección el día a día que sufrió Perico.
3. El bautismo de fuego: El carrascal de Alerre (Junio de 1937)
Pero ese verano de 1937 no iba a ser de espera pasiva. En junio, la República lanzó la Ofensiva de Huesca con el fin de romper el cerco nacional sobre la ciudad y aliviar la presión franquista en el norte. Aquí es donde la 123ª Brigada Mixta se desangró en uno de los episodios más encarnizados y trágicos de su historia, un escenario rescatado del olvido gracias a las minuciosas investigaciones de mi amigo, el historiador Gerard Bellmunt.
Tal y como detalla Bellmunt en sus trabajos sobre la unidad, a mediados de junio, la 123ª BM recibió la orden de avanzar hacia el noroeste de Huesca, tomando posiciones en el sector de Alerre y su densamente arbolado carrascal. El plan era asaltar las posiciones enemigas a pecho descubierto.
El resultado fue una carnicería:
El terreno como trampa: El carrascal de Alerre, un bosque bajo de encinas y suelo calizo muy duro, impedía que los soldados pudieran cavar trincheras o parapetos rápidos para protegerse de la artillería enemiga.
Fuego cruzado y metralla: La metralla de las bombas franquistas, al chocar contra las encinas y las rocas, se multiplicaba en miles de astillas mortales. Las compañías de la brigada quedaron atrapadas bajo un fuego incesante, sufriendo una pavorosa cantidad de bajas en apenas unos días.
Para Perico, este asalto directo y la visión de sus compañeros cayendo entre las encinas de Alerre debió de ser el verdadero bautismo de horror de la guerra regular.
Enlaces útiles:
- Ofensiva de Huesca
- Libro de Gerard Bellmunt sobre su investigación sobre lo vivido por su abuelo en la GC, incluyendo la 123 BM
4. Julio de 1937: Torralba de Aragón, Almuniente y la retaguardia
Las fichas de revista de junio y julio de 1937 retratan con precisión la situación de la tropa tras la sangría de junio. En estos listados no solo se consigna quién está presente, sino que se abre una ventana a la realidad humana del frente.
Es en esta revista donde aparece un dato clave: el destino de Perico a Almuniente (puede verse en la imagen de la ficha de junio) mientras que en la de Julio, ya no se especifica si está o no en Almuniente.
Almuniente, pequeña localidad monegrina situada al pie de la Sierra de Alcubierre y próxima a Grañén y Sariñena, actuaba como retaguardia inmediata de la 27ª División: clasificación sanitaria, intendencia, refresco y reposo, por tanto podemos deducir que Perico, al estar en retaguardia en Junio, "se libró de la carnicería de Alerre".
Enlaces útiles:
Fuentes consultadas
Libro de Gerard Bellmunt sobre su investigación sobre lo vivido por su abuelo en la GC, incluyendo la 123 BM123ª Brigada Mixta (Viquipèdia)


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