Cota 331: El infierno de "El Merengue", la riada artificial y el tribunal de Barcelona (Mayo de 1938)

Introducción: El asalto a la posición inexpugnable

En mayo de 1938, la 27.ª División recibió la orden imperativa de participar en la ofensiva republicana para reducir la cabeza de puente de Balaguer. El objetivo principal asignado a las tropas era una colina fuertemente fortificada por las fuerzas franquistas, la Cota 331.

Aquel montículo, protegido por un intrincado sistema de trincheras, búnkeres de hormigón, nidos de ametralladoras y densas alambradas, fue rebautizado por los propios soldados combatientes con un nombre tan dulce como trágico: "El Merengue". Las posiciones defensivas secundarias que lo rodeaban pasaron a llamarse "Los Merenguitos". Lo que debía ser un golpe rápido se convirtió en una trampa sangrienta.






Progresión de las tropas franquistas en el sector de Balaguer, ubicación unidades de ambos ejércitos. Archivo del Barrio, CRAI, UB.

1. El heroísmo inútil en la Cota 331

Las memorias inéditas de José del Barrio relatan con una mezcla de orgullo y amargura la ferocidad de los combates y el sacrificio sobrehumano de los soldados republicanos —entre los que se encontraban los hombres de la 123.ª Brigada Mixta— al intentar escalar aquella posición fortificada:

«Hubo repetición del ataque al sistema de fortificaciones, notablemente contra un cepote (al que nuestra gente apodó como "El Merengue" dada su forma) que estaba erizado de fusiles ametralladores y ametralladoras, y contra otros cepotes menos grandes pero igualmente fortificados a los que apodaron "Los Merenguitos"... El gran esfuerzo, el gran coraje, el enorme heroísmo de nuestra infantería fue insuficiente para conquistar aquel sistema de fortificaciones, pese a que en varios momentos nuestra gente llegó a alcanzar las alambradas del enemigo».







Espacio memorial de "el Merengue", fotos del autor del blog en abril de 2019.

Borrador de las memorias de José del Barrio donde se reflejan estos hechos. Archivo del Barrio, CRAI UB.

La combinación de artillería de cota y el fuego cruzado de las ametralladoras enemigas segó la vida de cientos de muchachos. La falta de coordinación con otras unidades y el escaso apoyo de aviación convirtieron los asaltos frontales en una masacre repetida.

2. La riada provocada: El desastre de Villanueva de la Barca

Mientras las tropas se desangraban en las lomas de Balaguer, en el sector sur (Villanueva de la Barca) se produjo el desastre táctico que los mandos de la división ya habían vaticinado. Tras conseguir cruzar un primer batallón a través de un vado natural del río Segre, las tropas franquistas hicieron uso de su baza estratégica más mortífera: abrieron las compuertas de las presas de Camarasa y Tremp.

El relato de Del Barrio sobre aquel momento transmite toda la angustia del frente:

«El primer batallón y los demás elementos previstos pasaron por el vado sin dificultades. Pero cuando estaba pasando el segundo Batallón empezamos a ver llegar vertiginosamente las aguas de Tremp. El enemigo se anticipó a abrir las compuertas de los embalses... En media hora o menos, el agua, que llegaba en torrente, hizo elevarse el nivel hasta el punto de que el vado casi que había que pasarlo a nado... Un tanque casi totalmente sumergido quedó en medio del río». 

La Riada del Segre arrastró caballos, armamento pesado y hombres, aislando por completo a las fuerzas que ya habían cruzado y obligando a suspender la operación.

3. El "tribunal" de Barcelona: Choque con el Estado Mayor

Tras el estrepitoso fracaso de la ofensiva y el coste humano pagado por la 27.ª División, el General Vicente Rojo decidió cancelar las operaciones. Sin embargo, la brecha política entre los mandos del Partido Comunista y la dirección militar de la división saltó por los aires.

José del Barrio relata en sus notas cómo fue citado a unTenso "consejo de guerra" informal en la sede del Partido Comunista en Barcelona, rodeado por las principales figuras militares y políticas del momento:

«Cuando llegué me introdujeron en una amplia sala donde había un alto estrado ya ocupado por una serie de personajes bien conocidos... Modesto, Líster, La Pasionaria, El Campesino... En un largo, monótono y absurdo discurso [Modesto] lanzó toda una serie de anatemas contra mí... pidiéndome cuentas y exigiéndome responsabilidades por el fracaso de la operación».

Del Barrio no se amedrentó y enfrentó directamente a Modesto, a Líster y al consejero soviético Hidro Godov, acusándolos de planificar batallas desde despachos alejados de la realidad del terreno:

«Les dije que ellos no eran quiénes para juzgarme y que las responsabilidades por el fracaso de aquella operación eran, a primera vista, de Modesto y de Rojo, que mangoneaban constantemente en el Estado Mayor Central... La operación en cuestión fue un fracaso debido a que la orden de operaciones era un disparate». 

4. Memoria en el barro: Las fosas de Camarasa

Las consecuencias reales de aquel "disparate" estratégico no las sufrieron los despachos de Barcelona, sino los jóvenes combatientes que quedaron tendidos en "El Merengue" y en las riberas del Segre.

Muchos de los caídos en la 27.ª División fueron trasladados e inhumados posteriormente en el cementerio de Camarasa, donde hoy reposan en fosas comunes como testimonio mudo de una de las operaciones más trágicas de la contienda.






Fosa común en el cementerio de Camarasa con el memorial a los caídos en este sector. Fotos propias, abril 2019.

Para hombres como mi tío Pedro Bergoñón Valera, que lograron salir con vida del infierno del Segre ejercitada ya su labor de enlace, la guerra no daba tregua. En julio de 1938, Perico ingresaría finalmente en la Escuela de Sargentos de la División. Le esperaba el último y más sangriento capítulo: la Batalla del Ebro.

Para saber más (Fuentes consultadas)

  • DEL BARRIO, José. Memorias inéditas (Capítulo: "La cabeza de puente de Balaguer", pags. 177-185). Fondo Personal José del Barrio, CRAI Biblioteca del Pavelló de la República - UB.

  • JEFATURA DE LA 27.ª DIVISIÓN (1938). Informes de operaciones sobre la Cota 331 y el vado de Villanueva de la Barca (Mayo de 1938). Fondo Personal José del Barrio, CRAI-UB.

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