Reorganizar sobre las ruinas: Fusilamientos, la Escuela de Cabos y el destino del 491.º Batallón en Jarque de Val (Febrero de 1938)

Introducción: La amenaza inminente: La carta de Juan Perea del 2 de febrero

Esta carrera a contrarreloj para rearmar la división en Jarque de Val se desarrollaba bajo la sombra de una amenaza inminente. Apenas tres días después de situar a las tropas en sus nuevos alojamientos, el 2 de febrero de 1938, el Comandante del XXI Cuerpo de Ejército, Juan Perea, enviaba desde Castejón de Tornos una carta de advertencia directa a José del Barrio:

«Ante la imposibilidad de ir a verle por la actividad que va a producirse en breve al flanco derecho de nuestro dispositivo, le envío estas líneas [...] con el encargo de que extreme su cuidado con las líneas que defienden la carretera de Mezquita ínterin nosotros dedicamos nuestra atención a este lado».

«Procure Vd. que trabaje todo el mundo en las fortificaciones y refugios para que en el más breve plazo todos estén en condiciones de aguantar los bombardeos y cañoneos [...] Piense Vd. que detrás de Mezquita está el nudo de Aliaga y después la carretera de Montalbán, que al ser cortada, llegaría a producir fatalmente la caída de esa inmensa concha [...] además de ser el mejor paso para la conquista total del Maestrazgo».

Perea confesaba abiertamente su "inquietud por las probables acciones que los facciosos puedan intentar" y pedía a Del Barrio intensificar los trabajos de fortificación y la moral junto al Comisario García Guerrero.

Las palabras de Perea resultaron proféticas. La reorganización de la 123ª Brigada en Jarque de Val no fue una tregua placentera, sino una agónica preparación en las trincheras y refugios de las Cuencas Mineras ante la gran ofensiva que el ejército franquista desencadenaría semanas después en Aragón.

Extracto de comunicaciones de combate: El mapa del desastre (Febrero de 1938)

La documentación mecanografiada de la Jefatura de la División ofrece una cronología escalofriante, minuto a minuto, del pánico y la resistencia en el frente tras la caída de Singra en febrero de 1938.

En los partes de radio y conferencia telefónica queda registrado el despliegue a la desesperada de los cuatro batallones de la 123.ª Brigada Mixta —incluyendo el 491.º Batallón acantonado en Jarque de Val— para frenar el avance italiano y franquista entre Mezquita, Pancrudo, Lidón y Rillo:

"A las 14:00 h.- Comunica el jefe de la 122 que las fuerzas de primera línea de Pancrudo-Torrecilla se retiran [...] A las 14:15 h.- Se da orden a la 123 para que el Batallón que está en Mezquita se traslade a Cervera del Rincón y tome posiciones [...] A las 14:00 h.- El Capitán Jefe de la Base de Aliaga de transporte se niega a facilitar los 25 camiones solicitados porque dice que no tiene orden."

La descoordinación logística inicial se agravó cuando el enemigo lanzó una masa blindada sobre las líneas republicanas:

"A las 3:40 h.- Una gran masa de tanques avanza (de 25 a 30) sobre Rillo. Se manda que la batería Skoda se emplace anti-tanque [...] La 122.ª Brigada comunica que a consecuencia del ataque con aviación, artillería y tanques, ha sido casi destruida la brigada, quedando poca gente y diezmada."

Con las brigadas adyacentes desintegradas, la 123.ª Brigada Mixta de Usatorre se convirtió en el único muro de contención para evitar que el enemigo cortara la carretera Mezquita-Perales. A las 10:45 h del 8 de febrero de 1938, el mando de la división anotaba una orden taxativa: "A Usatorre, que se dé prisa en reorganizar".

Fue en estas horas dramáticas, entre el rugido de 30 tanques enemigos en Rillo y la llegada de camiones a toda prisa a Jarque de Val, donde los hombres del 491.º Batallón sostuvieron el repliegue antes de retirarse hacia el Maestrazgo.

 

Extracto original de las comunicaciones telefónicas y de radio del Cuartel General de la 27.ª División durante el repliegue del frente de Teruel en febrero de 1938 (Fondo José del Barrio, CRAI-UB).

1. Dónde quedó el 491.º Batallón: El mapa del 4 de febrero

Entre la documentación del archivo figura el parte de situación exacto al dar las 24 horas del 4 de febrero de 1938. Tras el repliegue de Singra, lo que quedaba en pie de la 123ª Brigada Mixta (unos mermados 2.925 hombres) fue repartido por los pueblos de la comarca turolense de Cuencas Mineras para intentar rehacerse:

  • 491.º Batallón (la unidad de Perico): Quedó acantonado en Jarque de Val.

  • 489.º, 490.º y 492.º Batallones: Reorganizados entre Mezquita de Jarque, Hinojosa de Jarque y Cuevas de Almudén.

  • Sección de Transporte de la División: Desplazada a Aliaga.

Saber que Perico y sus compañeros supervivientes se encontraban concentrados en Jarque de Val a principios de febrero pone un punto geográfico exacto al lugar donde el batallón comenzó a restañar sus heridas.

2. Los partes del Comisariado de Guerra

Si los informes de operaciones del comandante José del Barrio nos mostraron la crudeza táctica y logística de la Batalla de Singra, las nuevas páginas mecanografiadas del Comisariado de Guerra de la 27ª División —halladas en el archivo del CRAI de la UB— nos abren las puertas a la dimensión más humana, disciplinaria y dramática de aquel invierno de 1938.

Tras la hecatombe de enero, la 27ª División era una unidad exhausta y gravemente debilitada en sus cuadros militares. Sin embargo, los partes firmados en febrero por el Comisario de División revelan la maquinaria extrema que se puso en marcha para recomponer la unidad a marchas forzadas: ascensos a los supervivientes, el envío masivo de soldados a la Escuela de Cabos y Sargentos, y una disciplina de hierro sin contemplaciones ante la deserción.

   
 

Partes del Comisariado de Guerra de la 27ª División y desglose de posiciones de la 123ª Brigada a 4 de febrero de 1938 (Fondo José del Barrio, CRAI-UB).

3. Sangre y galones: La depuración de mandos y la promoción de los veteranos

Los informes del Comisario de Guerra no ocultan la extrema polarización que se vivió tras los combates de Singra y Molino Alto. Mientras el 491.º Batallón resistía en sus posiciones «hasta que quedó un fusil disparando», la respuesta de la justicia militar contra los mandos que flaquearon fue implacable:

«Por haber abandonado frente al enemigo fue fusilado el Capitán José Bernat y por idéntico motivo el Teniente Gabriel García Soto [...] Ha sido degradado el Capitán José Mª Pallejá y el Teniente Saturnino Vellido [...] Ha sido fusilado por huir frente al enemigo el Capitán Alberto Papol-la».

Pero frente a la purga de la cobardía, la República volcó todo su reconocimiento en la tropa que sostuvo el frente. Es aquí donde encaja con matemática precisión la trayectoria de mi tío Perico:

«En las tres Brigadas de la División se están proponiendo para ser ascendidos los soldados, clases y oficiales que han cumplido con su deber. Entre estos figuran muchos de los que han pasado el curso de la Escuela de Cabos y Sargentos de la División».

«...se empezó rápidamente un trabajo de organización militar [...] Se nombraron nuevos cabos, sargentos y oficiales; se mandaron 300 soldados a la Escuela de Cabos y Sargentos de la División...».

4. El origen del Cabo de Motorizados

El documento del Comisariado aclara sin margen de duda el vacío documental de aquellas semanas. Perico, que había entrado en el invierno de Teruel como un modesto soldado de 2ª, fue uno de esos veteranos curtidos en la piedra de Singra seleccionados por los mandos para acudir a la Escuela de Cabos y Sargentos de la División.

Con las vacantes de mandos intermedios vacías por la carnicería de enero, y con la Sección de Transporte reorganizándose desde Aliaga, Perico superó esa capacitación interna para asumir galones de Cabo de Motorizados.

5. «Sin condiciones de cumplir ninguna misión de importancia»

El bloque documental se cierra con un dramático informe del 28 de febrero de 1938 enviado al Jefe del XXI Cuerpo de Ejército. Pese a haber enviado a cientos de hombres a las escuelas de cabos y recibir algunos reemplazos de reclutas, la división estaba al límite:

«...a causa de las numerosísimas bajas tenidas [...] las Brigadas de esta División no están en condiciones de rendir mucho esfuerzo [...] las fuerzas de la 27ª División, con reclutas o sin ellos, no pueden estar en condiciones de cumplir eficientemente ninguna misión de mucha importancia».

Apenas unas semanas después de redactar estas palabras, en marzo de 1938, el ejército franquista rompía el frente en la Ofensiva de Aragón. La 27ª División, aún convaleciente y con sus nuevos cabos recién salidos de la escuela militar, tendría que lanzarse a las carreteras para sostener la agónica retirada hacia el río Segre.

Para saber más (Fuentes consultadas)

  • PEREA, Juan (1938). Carta de advertencia y órdenes de fortificación del Comandante del XXI C.E. a José del Barrio (Castejón de Tornos, 2 de febrero de 1938). Fondo Personal José del Barrio, CRAI Biblioteca del Pavelló de la República - UB.
  • JEFATURA DE LA 27.ª DIVISIÓN (1938). Extracto de comunicaciones de las operaciones efectuadas últimamente (Sectores de Mezquita de Jarque, Rillo, Pancrudo y Cervera del Rincón), 8 de febrero de 1938. Fondo Personal José del Barrio, CRAI Biblioteca del Pavelló de la República - Universitat de Barcelona.


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